Hace años que no escuchaba esta interrogante que en mi época de niño tanta curiosidad me había dado, los procesos cíclicos de la humanidad. La última vez que escuche de esto tenía solo 12 o 10 años no recuerdo,… tenía unos libros bastantes gráficos que me regalaron explicando estas locuras y otras más, me gustaría tenerlos hoy, lástima que termine vendiendo solo unos años después en busca de una bicicleta, no sé porque pero nunca llegue a obtener el dinero para esa bicicleta y si vendí todos los libros, en fin, cosas de niños, pero me han recordado un tema que jamás pensé volver a escuchar.
Las palabras extrañas ininteligibles que se repetían en sonidos cotidianos una y otra vez de manera casi frenética y que me llenaban de gran pavor, pudieron ser acaso alguien que trataba de decirme algo??.. cosas de niños quizás, y la sensación de que todo y todas las personas no eran reales y que todo se movía alrededor mío, era desesperante, abrumador, pero en el fondo me invadía una curiosidad enigmáticamente terrorífica (o algo así, no podría describirlo.. era solo un niño.). Me daba una curiosidad única por saber que había más allá pero de pronto tenía miedo.. sentía dentro de mi inocencia que no debía hacerlo, tenia muchísimo miedo. Había algo que me decía que no. No debía cruzar el umbral mismo de la cordura a la locura. Me desesperaba. Mucho, muchísimo. Jamás pude por más que lo intente explicar a mi madre lo que sucedía, difícilmente me supe hacer entender.. bueno era una niño como dije.
Somos parte de un juego de azar misteriosamente trucado por alguien que tiene los dados cargados y sabe de qué manera arrojarlos o cuantas veces exactamente lanzarlos y de qué forma, para lograr el numero deseado.
Siempre me asombrado cómo es posible que miles de años de una supuesta evolución el hombre haya avanzado tan poco, ahora pensándolo bien no es que haya avanzado simplemente la rueda ha empezado a girar nuevamente, y el ciclo solamente comienza, pues ya ha hubo el tiempo en que el hombre como tal alcanzo conocimiento puro y verdadero, pero su maldito ego, su ambicioso, perdido y desagraciadamente eterno ego, siempre lo ha echado todo a perder y otra vez ha vuelto a empezar, ahora solo estamos empezando otra vez. Es un eterno retorno parafraseando a Nietzsche.
Y es en eternos volveres que las moléculas se juntan sin saber porque y crean vida.
Y es en eternos volveres que amanecemos millones de personas y hacemos lo mismo día a día.
Y es en eternos volveres que nos hacemos una y otra vez, queda en nosotros querer ser el mismo del día anterior, y la mecánica siempre acompañandonos. La misma regla, volver a empezar.
Una y otra vez, una y otra vez hasta alcanzar algún tipo de perfección, quizá no absoluta, quizás relativa pero algún tipo de perfección finalmente para finalmente transmutar en otro tipo-forma de ser vivo y todo para qué?. Para otra vez empezar.
Eterno retorno. De nunca acabar.
Finalmente esto existe en todo lo que nos rodea, desde nuestras relaciones sociales, relaciones biológicas, relaciones geopolíticas, relaciones físicas, relaciones geométricas, y no sé que mas tipos de relaciones, pero hay algo extraño en todo esto, algo muy extraño y que me causa una curiosidad enorme porque si esto existe, es solo la punta del iceberg, hay un conocimiento inmenso oculto a nuestros ojos. Oculto a nuestros oídos. Oculto a nuestra lengua. Algo más grande siempre será una constante. Y si la constante es ser más grande, solo tenemos que aplicarla sin esperar el final, porque llegará inexorablemente nos guste o no.
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Emilio Ubal López
12 dic 2011 | 10:23 AM
¡Hola Uismanú! Gracias por abrir una reflexión sobre el apasionante tema de los grandes enigmas de la Existencia, del Ser, de la Vida y de la existencia, del ser y de la vida... que en definitiva son lo mismo... la única diferencia es que cuando un nombre lo ponemos con minúscula es porque creemos que lo hemos comprendido totalmente y lo clasificamos como común, es decir igual a otros muchos como él o ella de su especie... todo un conjunto de criterios que nos proporcionan la tranquilidad psicológica de que estamos entendiendo algo de la Existencia y ese algo llega muchas veces al fanatismo de ser asignado como la totalidad infinita de lo que existe, pero esa contradicción de infinito con definición acaba siempre en diversas modalidades de locura, alejándonos cada vez más del disfrutar de forma consciente del PARAISO DE LA REALIDAD INFINITA, IRREPETIBLE E INABARCABLE DE LA TOTALIDAD DE LO QUE EXISTE DESDE SIEMPRE EN CONSTANTES Y CONTINUOS CAMBIOS SIN FIN. Este tipo de conciencia es la de un niño sano, no contaminado por ambiente externo alguno, lo cual es bastante dificil de encontrar en este mundo en que vivimos.
Un cordial saludo.
Emilio Ubal López
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